• Escuela de Cine Ilumina

El documental desde sus inicios.



Por Fernando Estrada


El documental se puede definir como la captura de un aspecto de la realidad, trasladada y mostrada en un material audiovisual. Es un formato en el cual no se utiliza la ficción para la narración, sino el rodaje de un aspecto de la realidad mostrado a través de un trabajo audiovisual. El documental en ocasiones se puede confundir con el reportaje, pero existen grandes diferencias entre los dos, ya que el reportaje se centra en contar algo de manera noticiosa e informativa, mientras que el documental crea una narrativa cinematográfica y artística y no necesariamente de corte informativo, sino con narrativas más complejas y cercanas a las del cine de ficción, siendo la única diferencia que en el cine documental las historias suceden en la realidad y sus protagonistas existen fuera de la película, antes y después de ser rodada.

La historia del documental inicia casi desde la llegada del cinematógrafo, con un plano secuencia sobre un cúmulo de personas saliendo de su jornada de trabajo en “La Sortie des usines Lumière à Lyon” (1895), plano que realizaría Louis, uno de los hermanos Lumiére, creadores del cinematógrafo. Sin embargo, este primer acercamiento de la cámara a la realidad sólo funcionó para plantear las primeras bases.

Unos años más tarde, ya en la década de 1920, dos cineastas fueron los que adaptaron el formato cinematográfico al lenguaje que el documental comenzaría a desarrollar, ambos directores con perspectivas muy distintas. Uno de ellos, Robert Flaherty, nacido en Estados Unidos, comenzó su carrera dentro del documental mientras trabajaba en una expedición, es ahí cuando se interesa en filmar a los Inuit, pueblos que habitan en las regiones árticas de América del Norte, así comenzó el rodaje de su primera película “Nanuk, el esquimal” (1922) cinta que tardó alrededor de 10 años en concluir debido al incendio del primer material obtenido. El método que Flaherty empleaba para la creación de sus documentales consistía en vivir durante un periodo con los protagonistas de las historias, conociéndolos, observándolos y familiarizándose con su estilo de vida antes de crear la misma historia del documental.

Por otra parte, estaba Dziga Vértov, nacido en aquel entonces dentro del territorio del Imperio Ruso, comenzó su carrera dentro de trabajos audiovisuales cuando fue contratado para montar noticieros cinematográficos, en los cuales experimentó en el montaje junto a Lev Kuleshov y Eduard Tissé, quienes después también se convertirían en grandes cineastas. Ya en los años veinte desarrolló su teoría “Cine-ojo” donde se negaba a la creación de un cine convencional, renunciando a los recursos de escritura previa de un guion, la utilización de actores profesionales, la iluminación, entre otros. El objetivo era captar la verdad cinematográfica que el ojo no permitía ver. En 1929 estrena su obra más conocida “El hombre de la cámara” película que sale de lo convencional de la época e intenta narrar un cine donde la propia cámara y lo que ve son los protagonistas.

Es innegable la importancia del cine documental dentro de la narrativa cinematográfica y su larga historia que comienza de la mano de estos dos cineastas, la cual prevalece hasta este entonces. El documental ha pasado por distintas corrientes y artistas que intentan innovar en esta manera de contar historias, está en una constante evolución, ya que incluso, con las nuevas técnicas existentes, se ha desvanecido la línea entre la ficción y el documental que antes era evidente.









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