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La mirada de Lucrecia Martel en Monterrey


En días pasados estuvo en Monterrey la cineasta Lucrecia Martel, pudimos escuchar su opinión sobre el cine en varios espacios como entrevistas de prensa de diferentes medios de la ciudad, charla con estudiantes en la Facultad de Artes Visuales de la UANL y diálogo con el público en la presentación de sus películas en la Cineteca de NL.


La directora argentina empezó su carrera dirigiendo cortometrajes con los cuales ganó cierto reconocimiento, con su primera película “La Ciénaga”, Lucrecia Martel ganó el premio NHK en el Festival de Cine de Sundance y arrasó en la premiación del Festival de Cine de la Habana, y además de ser nominada al Oso de Oro en el Festival de Cine de Berlín. Por su segunda película “La niña Santa” fue nominada a la Palma de Oro del Festival de Cannes y su tercer filme “La mujer sin cabeza”, también fue seleccionado en competencia oficial en el Festival de Cannes.


Martel habló humildemente sobre cómo sus múltiples premios y reconocimientos no son nada en comparación a todos los que no ha ganado, y destacó como eso no la detiene de seguir creando películas y guiones nuevos. Continuó y compartió cómo las historias que le contaba su madre, su abuela o sus familiares moldearon su forma de contar películas. Ella relató como las historias que su abuela le contaba le creaban un suspenso “que Hitchcock alabaría”, ya que esas historias la atrapaban tanto que no se daba cuenta que faltaba un pedazo de lógica en ellas. Así dijo entre risas.


El académico de Columbia, Richard Peña, le preguntó acerca de la crisis del cine argentino y de cómo, si se tenía suerte, se podían producir diez películas argentinas al año. A lo que Lucrecia respondió que el cine argentino, que el cine latinoamericano también en muchas ocasiones, no puede ver su lenguaje expresado en la pantalla grande, dijo que el director latinoamericano tiene la idea que le fallamos al cine si le mostramos que hablamos español, y de cómo eso afecta a la hora de que los directores latinos crean una historia, ya que nos moldearon con ideas de “la burguesía blanca” y enfatizó que debemos de quitarnos esas ideas para poder hacer nuestro cine.

Peña le preguntó qué es lo que opinaba acerca del uso del celuloide hoy día? Martel comentó “yo no tengo la nostalgia de la tecnología, yo filme en 35mm cuando empecé porque era lo que tenía al alcance pero ahora creo que el cine digital ofrece mejoras que el filme no tenía, pero el que tengas una cámara no significa que hayas hecho una película” Martel y Peña criticaron el hecho que las nuevas generaciones creen que el tener acceso a un medio les permite conocer todo y simplemente “crear contenido”, que muchas veces no nos aporta absolutamente nada.

Martel habló sobre cómo escribir un guion es una de las tareas más difíciles e importantes por hacer en el proceso de la creación cinematográfica. Según los comentarios de Martel “es mucho más fácil aprender a moverle a una cámara que el aprender a usar el lápiz para poder expresarnos. Escribir es un ejercicio que ocupa mucha práctica”. Lucrecia criticó fuertemente el cómo los nuevos pensamientos y corrientes actuales hacen que los nuevos artistas piensen en dar sus creaciones a lugares como Netflix y pasamos por alto nuestra ciudad o nuestro país que es un público importante de nuestro ámbito de trabajo.

La directora habló sobre la dificultad de hacer un pitching y cómo esto impide que las buenas historias lleguen a ser producidas por las grandes compañías, dijo: “las únicas películas que se pichean bien son las malas”. Según ella una buena película es extremadamente difícil decirla para un pitch porque es algo muy complejo de hacer “picheas con pastas de dientes, no para el cine” añadió.



La directora Martel habló sobre cómo una historia no se debe de centrar en una persona sino que el cine debe de reflejar la complejidad y los conflictos de la interacción humana. Añadió que el guion es una escritura de transición “es importante desamarrarse de las ideas en las que creemos, debemos organizar nuestras ideas”.

Richard Peña le hizo la pregunta “¿Cuáles son los métodos para trabajar con los actores” a lo que Lucrecia Martel respondió que los actores tienen sus propios métodos y el director no debe interferir con ellos pero si debe de ayudar a canalizar esos métodos con diálogo y trabajando con ellos. Hay que conversar con el actor para poder saber desarrollar mejor un personaje y la escena.

También se le preguntó a Lucrecia Martel sobre si el cine se beneficiaba de tener mujeres como directoras. La directora argentina respondió a dicha pregunta “Ser mujer, gay, entre otras cosas, no es una garantía de estar contando una buena historia. Que haya mujeres en el cine no es una cosa nueva ya que es algo imparable, en Argentina hay la misma cantidad de mujeres como de hombres trabajando en la industria que es algo que no se comenta ya. No hay una garantía que el ser mujer, homosexual, etc. sea una garantía de que pensamos mejor ya que todos hacemos nuestro esfuerzo, he visto películas dirigidas por mujeres que hablan de lo mismo. Pero no es una garantía. Hay que hacer un esfuerzo por hacer mejores historias.”

Uno de los comentarios más reveladores de su visión fue cuando Martel dijo que le conmueve mucho el sentido de la existencia humana, y si no le encontramos un sentido a la vida y de cómo el sentido se debe de construir. “Todos queremos ser porque creemos que no somos nada”.


Por Raúl Alejandro Ramos Camacho, estudiante de la Licenciatura en Cinematografía en la Escuela Ilumina

Fotografía 1: Periódico El Norte

Fotografía 2: Andrea Marina de León, estudiante de la Licenciatura en Cinematografía en la Escuela Ilumina

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